Mi decisión de trabajar en este ámbito no fue nada planeado, un chaval joven que le va «regular» la carrera de enología y de alguna forma se tenía que pagar esas asignaturas suspendidas. A lo largo de un año obteniendo un poco de experiencia en distintos locales me daba cuenta que me gustaba este trabajo, y hacerlo bien. Esto se veía reflejado en clientes y amigos satisfechos cuando les atendía y fue entonces cuando me planteé este oficio como una opción de trabajo seria, donde poder mejorar y aprender. En ese momento decidí hacer un curso de hostelería introductorio para comprobar si esto iba a ser lo mio. Aprendiendo de hosteleros experimentados y especializados en diversos ámbitos pude ver que no solo era servir cañas y cafés, que había muchas técnicas para ofrecer distintos tipos de servicios: cocteleria, sommelier, cocina de alto nivel y un largo etcétera.
Decidí hacer las prácticas en un restaurante con buena fama de tarragona, el AQ, y fue cuando me di cuenta que quería dedicarme a esto durante un buen tiempo.

En tres semanas aprendí más que en un año entero de trabajar y estudiar gracias al gran equipo que me encontré en este restaurante.

La dedicación de Quintín a la hostelería y sus conocimientos de sommelier me hizo recuperar las ganas de progresar en mi oficio y estudios. Con Lola como una gran mentora, el apoyo y ayuda de mis compañeras Lara y Berta para sacar cualquier servicio adelante en las mejores condiciones y sobretodo con el fantástico trabajo que realiza el equipo de cocina, guiados por la chef Ana, hace de mi experiencia en el AQ algo más que un simple trabajo.
Y aquí estoy, a punto de empezar otro curso de hostelería, con ganas de retomar la Enología y dispuesto dar lo mejor de mí en este restaurante.