Más que la cocina, lo que desde pequeñito siempre me ha apasionado es comer. Pero no fue hasta que fui a la escuela de Hostelería en Cambrils que aprendí el gran trabajo que esconde un plato, no solo ya en cuanto a esfuerzo, sino también la técnica y la habilidad necesaria para combinar distintos sabores.

Recuerdo con mucha alegría los días a los que al salir de clase, hace 5 años, los tres amigos del curso íbamos cada vez a casa de uno a cocinar distintos platos que se nos ocurriesen, y así probar nuevas recetas, que seamos honestos, no eran para chuparse los dedos. Lo importante era probar cosas nuevas y disfrutar de la tarde.

Recién salido de la escuela de cocina llegué al AQ, donde conocí a Ana y Quintín, que me dieron la oportunidad de conocer la profesión siendo yo un papel en blanco, y entre  muchos otros consejos los que más me han marcado son: “en los pequeños detalles están las grandes diferencias” y que “un restaurante no es cocina, sino un binomio entre sala y cocina”.

Tras estos tres años y medio puedo decir que AQ es mi cuna culinaria, donde he aprendido texturas, sabores, productos, y he tenido un espacio donde crecer profesionalmente, contando siempre con la confianza de todo el equipo.

Sin olvidarme de todos mis compañeros, que a la vez que me han metido caña, me han motivado a hacerlo mejor y me han transmitido su amor por la cocina, porque por mucho que tengamos unas tareas que cumplir, esto no impide que nos lo pasemos en grande y nos ayudemos entre nosotros, como si fuésemos una familia.

En definitiva, lo único que espero es que esta experiencia de todos estos años y el amor que he encontrado aquí se vea reflejado en vuestra experiencia AQ y sea tan positiva como lo es para mi!